18 errores (corregibles) del pensamiento
En el artículo sobre los cinco tipos de terapias más influyentes, en el apartado sobre la Terapia Cognitivo Conductual, comentaba acerca de la importancia que tiene nuestro pensamiento para determinar nuestra conducta y nuestros estados emocionales. De allí, el antiguo adagio de Epicteto que reza “las personas no se alteran por los hechos, sino por lo que piensan acerca de los hechos”. En esta entrada hablo de cómo funcionan los pensamientos automáticos irracionales o distorsiones cognitivas de los que hablara el reconocido psicólogo Aaron Beck.
¿Cómo procesamos lo que nos sucede?
Antes explicar qué son esas fallas en el pensamiento, aquí va un esquema de cómo los psicólogos cognitivos entendieron el funcionamiento mental.
Sencillamente, para cada comportamiento que se realiza o emoción que se siente, hubo antes un acontecimiento, un recuerdo o un suceso que fue interpretado, o filtrado por nuestro sistema de creencias. Un ejemplo de esto sería si insultara a alguien después de tener un acalorado debate político. En este caso, “A” estaría representado por la discusión, es decir, el acontecimiento activador; “C” sería mi insulto (comportamiento) y mi malestar emocional luego de la discusión. Entre ambos, sucedió “B”.
Las personas no siempre reaccionan de la misma forma en los debates políticos. Hay quienes se ofenden fácilmente, y hasta pueden perder una amistad por una discusión fuerte. En cambio, hay otros que lo superar con facilidad sin preocuparse demasiado por lo sucedido en aquella singular conversación. Lo que sucede es que ambos tienen creencias diferentes. Lo que sucede en B es distinto en cada caso, y por ello las consecuencias también varían.
¿Qué son las distorsiones cognitivas?
Las distorsiones cognitivas de Beck son errores en B. O mejor dicho, son errores que comete nuestro pensamiento de forma recurrente cuando procesa la información de lo que nos acontece. A través de esos errores distorsionamos la realidad. Esas distorsiones cognitivas provienen de esquemas mucho más profundos, que pueden crear verdaderas trampas vitales. A veces, somos muy obstinados.
Por supuesto que estar cometiendo estos errores tienen unas consecuencias bastantes desagradables: nos generan estrés, malestar, afectan nuestra autoestima, incluso pueden constituir verdaderos factores de riesgo para nuestro bienestar. Sea que estemos en el trabajo, en casa con nuestra familia, o con el empleado del supermercado, estos pensamientos irracionales nos pueden jugar verdaderas malas pasadas. Y por ello es importante conocer cuáles son las distorsiones cognitivas, sus causas y sus consecuencias, y saber cómo podemos tratarlas o qué hacer con ellas.
El valor que tiene aprender a detectar y corregir las distorsiones cognitivas toma particular relevancia en los trastornos del estado de ánimo y en los de ansiedad. Así en la depresión, como en la ansiedad social o las fobias, el elemento cognitivo es central para el desencadenamiento de las conductas/emociones características de esos cuadros clínicos.
Francisco Javier González del Solar
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